Nace una Estrella - La importancia del “Cómo se cuenta”

Nace una Estrella - La importancia del “Cómo se cuenta”

Dos artistas con trasfondos diferentes se conocen. Él ya se encuentra consagrado, ella estaba pensando en abandonar todo. Él -aunque los géneros pueden invertirse sin problema- es la primera persona que ve todo el potencial en ella y utiliza su carisma e influencia para catapultarla al éxito. Ella comienza a dar los primeros pasos en una carrera que promete romper records. Se enamoran. Y cuando todo parecería un sueño hecho realidad, los demonios internos de él -metafóricos- comienzan a causar estragos en su paraíso. Esta fórmula se ha repetido en muchas -tal vez demasiadas- películas a lo largo de la historia del cine.

Esta vez el rol de él es encarnado por Bradley Cooper y ella es nada más y nada menos que Lady Gaga. Seguramente en un vistazo rápido pensaríamos: es una película de famosos carilindos con una fórmula repetida incontables veces. Y estaríamos completamente equivocados. Porque a la hora de hablar de cine de verdad la trama y el nombre de los intérpretes son factores que suman, pero una verdadera obra de arte no surge únicamente de esos factores. Pongamos como ejemplo la saga de Rápido y Furioso y Baby Driver. Ambas tienen premisas similares pero son obras tan disímiles que jamás nadie las pondría en la misma estantería. La dirección, la musicalización, la dirección de arte y el foco puesto en la interpretaciones de los actores -más allá de sus nombres- es lo que marca el verdadero espíritu de una película. Si, es verdad que Nace una Estrella es una película con una trama que ya ha sido vista en la pantalla -incluso es una 3ra remake de una película de 1937- pero es en la ejecución que destaca y promete cautivar hasta al espectador más escéptico.

Bradley Cooper debuta como director en este film y demuestra que a lo largo de su prolífica carrera ha adquirido las suficientes herramientas para destacarse. Todo esto junto a su gran interpretación como Jackson Maine, un artista country que lucha contra su problema de alcoholismo. Lady Gaga por su lado termina sorprendiendo con una interpretación fresca para ponerle su toque personal -tanto actoral como musical- a una película que ahora no podríamos imaginarnos sin ella. Sumándole a estos factores la exquisita banda sonora, una dirección de arte y general que lleva al espectador a disfrutar cada momento, esta nueva edición de Nace una Estrella promete convertirse incluso en una de las favoritas a llevarse más de un premio en la próxima edición de los Premios Oscar.

Como siempre, la última palabra la tendrán ustedes, los espectadores. Nuestras salas los esperan.

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