Guerra de Papás 2: Apta para toda la familia

Guerra de Papás 2: Apta para toda la familia

Las películas para toda la familia requieren un intrincado balance. La historia debe poder entretener a los más pequeños del clan sin dejar de lado al adolescente, pasar por los padres y, por último, considerar que quien lleva a los pequeños a ver la pantalla grande sean los abuelos. El argumento, los chistes y los actores deben atraer a todo el abanico familiar. Y este es el punto más fuerte que posee esta nueva historia entre Will Ferrel y Mark Walhberg junto a sus familias.

La película se encuentra plagada de momentos divertidos para los más pequeños. Sólo hace falta ver a Brad, el personaje de Will Ferrel, confraternizando con su padre que vino de visita para las fiestas, encarnado por el hilarante John Lithgow, para que las risas empiecen a fluir. Y si a esa ecuación le adicionamos a Walhberg y Mel Gibson con su lado duro y seductor la fórmula se vuelve casi infalible. Esta última dupla es la que lleva el peso del humor más “adulto”. Con bromas indirectas que los mayores comprendemos pero logra pasar hábilmente por debajo del radar de lo más pequeños.

La relación entre estos cuatro personajes genera múltiples situaciones de humor que pueden ser aprovechados por toda la audiencia. Rescata de esa forma lo mejor de la primer entrega y suma un par de ingredientes en las figuras de los abuelos que garantizan risas para toda la familia.

No importa cómo se conforme tu propia familia: cada uno de los espectadores encontrará en los personajes una referencia clara a un familiar. Todo estos ingredientes la convierten en un potencial clásico navideño tal y como lo hicieron en el pasado El Regalo Prometido, Elf y la más que legendaria Mi Pobre Angelito. Los jueces finales de esto, como siempre, serán ustedes: las familias.

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